El Pla de la Calma en el Montseny... un manto de verdor y naturaleza, enmarcado por una espléndida vista de los Pirineos.

Como si un pintor hubiera pintado en un lienzo el cielo, las brumas y las montañas embadurnadas de un blanco tan cristalino que deslumbra al reflejarse el sol.

Un paisaje de desprende luz e irradia energía, el poder de la pureza de los lugares donde aún reina el silencio.