La primavera nos envuelve, y las flores y campos explotan en un espectáculo de verdor y vida sin igual.

Bordeando el río Ter, seguimos su curso entre campos y gaviotas que se bañan en sus dulces aguas.

Llegaremos al punto donde el río se une con el mar, ese lugar incierto, donde el río y el mar se funden en uno, donde el agua dulce besa el agua salada, donde el Ter le susurra al Mediterráneo todas las cosas que ha contemplado en su largo camino. ... (more)