Cuando el ocaso alcanza con sus finos dedos los sueños crepusculares de nuestros caminos, todo un espectro de colores y luces baña las últimas horas de la tierra.

El atardecer besa con suaves reflejos, el contorno de las montañas, que a lo lejos se alzan desafiantes y eternas.

La naturaleza se prepara para morir, abrazada por los oscuros brazos de la noche, sabe que renacerá una vez más, al primer rayo de sol del nuevo día. ... (more)