El río Níger es uno de los grandes misterios de África. Su corriente se dirige hacia el desierto y su tapiz étnico inmejorable. Durante tres días surcamos el río en una pinaza para llegar a la misteriosa y legendaria Tombuctú, ciudad que consiguió su máximo esplendor durante los siglos XIV y XV gracias a su enclave estratégico para las caravanas que cruzaban el Sahara. Las sociedades europeas forjaron la leyenda de su misterio. Se rumoreaba que sus calles estaban pavimentadas de oro.