Alguna vez escuché, en Jaén - Cajamarca no hay nada por ver, sólo motos y ruidos en la pequeña ciudad. Fue entonces cuando llegó la invitación de Jim, para visitar su tierra, era Julio y atravesaba por un momento inoportuno, ya casi tenía los boletos comprados, pero el viaje se tuvo que postergar. En el mes de diciembre se volvió a dar la invitación, era irrechazable la renovada invitación, fue entonces cuando me dijo Jim: Erick, ya sabes que ahora es invierno (finales de diciembre), en la parte nororiente del Perú, y ello conlleva a que tengamos que estar bajo la lluvia todo el tiempo, entonces le respondí, y acaso no estamos preparados para ello?, me miró y se sonrió. Lo digo por las cámaras fotográficas. Pues igual ya están adecuadas de tanta lluvia y siguen con nosotros.

El viaje lo hice en dos tramos, vía Lima – Chiclayo – Jaén. Un total de 22 horas aproximadamente. El paisaje desde Chiclayo a Jaén era excepcional, podía ver todo el cambio de vegetación, ver como iban cambiando desde la costa hasta la sierra, desde la sierra hasta la selva alta. Tanto los climas como los pisos ecológicos eran muy diferenciados, así mismo la forma de vida de las poblaciones que iba dejando atrás. Allá se veía el gran Río Marañón, ése mismo que baña las aguas de Jaén, ése mismo que lo había leído en las clases de geografía y sólo me quedaba con las ganas de verlo en fotos mal impresas en los libros. Era alucinante el bello contraste de vegetación, las nubes no se quedaban atrás, con su usual montaje hacía que me sensibilice y sentía un extraño pesar, quedándome simplemente cautivado por ver tanta belleza. Estaba en el bus, y yo con la cabeza pegada a la ventana, un poco más y me da tortícolis, la persona que me tocó como compañera en el bus, pues no dejaba de hablarme y yo no podía inventarme algo para desviar sus preguntas y hacer que me deje mirar la ventana sin interrupción, hasta que le dije, usted es de Jaén, me dijo muy contenta, sí, le dije, pues yo no, así que por favor déjame ver tanta belleza que quiero grabarla en mi memoria, pues esto para mí es nuevo. Me dijo, luego de algunos minutos, y ha la gente de Jaén no graba en su memoria?. Entonces le respondí, de acuerdo, cómo se llama?, me respondió, pero ahora mismo no lo recuerdo. Con ello quedó sin preguntar nada, pues iniciaba mi marcha hacía la ciudad de Jaén.

Al llegar a Jaén, pregunté por hospedajes y me dieron varios nombres, y preguntaba por uno economico, pero a la vez limpio y horrado. Me respondieron el Hotel Prim`s es el mejor. Me acerqué a dicho hotel, y me pareció muy agradable desde la primera impresión, recibido con un vaso de gaseosa o agua, al escoger, pues sabían ellos que los que llegan a dicho lugar llegamos sedientos o así lo supusieron. Luego me mencionaron los costos y allí era el lugar donde estaría acogido por los días que me quedaría en ese precioso lugar. Llamé a mi amigo el mismo que estaba jugando fútbol en su casa, su madre me preguntó si deseaba comer algo, pero le dije, que deseaba jugar, pues habían sido muchas horas de viaje y lo que deseaba era relajar los músculos. El partido de bienvenida no podía ser mejor, ganábamos Jim y yo en el mismo equipo, y para saciar la sed, pues simplemente sacaba frutos de su inmenso jardín. Despreocupado por lavar las frutas me las metía a la boca y así de deliciosas y naturales las iba cosechando de una en una, claro no era el único, pues ya dos amigos que hice allá hacían lo mismo desde hacía mucho, comían carambola, una fruta muy tropical, esa misma fruta la había comido en el valle del chanchamayo, pero aquí la diferencia era en que era menos agria pero más dulce. Era una delicia la jugosa fruta. Vino el segundo partido y por cansancio los Jaenos dijeron, ya les ganamos a los limeñitos, y eso sucedió, pero quisimos la revancha, ambos equipos estábamos parejos, pero un gran golpe de un ser imenso me sacudió las costillas, me tiré al piso y simplemente revente, se quedaron todos quietos, les dije que no pasaba nada, pero mi mirada no concordaba con lo que decían mis labios, el ser inmenso sólo dijo, sorry (disculpa), tranquilo no pasa nada le dije, pero sí pasaba de todo!!!, estaba renegando. Entonces me senté un momento y los moscos y zancudos hacían su aparición, claro eran las 6:00 pm aproximadamente, hora punta en que salían y su el gran jardín parecía el gran campo de concentración de dichos moscos y zancudos, y yo allí sentado, no podía estar más tiempo sentado, me mojé las piernas y los brazos, y dije, sigo jugando, rápidamente los insectos hacían su festín, así que a jugar a moverme o a vestirme, opté por lo primero, jugar suave pero efectivo, terminamos perdiendo el partido pero les costó mucho ganarnos. Estamos a escasos 750 m.s.n.m. El calor era agrumante. Era un calor que propio de la selva alta tropical. Por la noche inicie mi recorrido por las calles de Jaén, entré a un restorante y en él pregunté a qué lugares podría ir, o qué lugar podría visitar en Jaén, fue entonces cuando me di cuenta de lo que Jim me había comentado anteriormente, me di cuenta con la respuesta de la persona a la que pregunté. Me dijo, en Jaén no hay nada que visitar, faltan centro de recreación, pero aún la municipalidad no hace la inversión necesaria para ello. Jim tenía mucha razón, la gente no estaba enterada de donde estaba parada, no tenían ni la menor idea de donde vivian. Me pregunté qué faltaba para hacer factible dicho conocimiento?, no tenía respuesta, pues no eran pocas las personas que no sabían la imensa riqueza de la cual gozaban. Fue entonces cuando recordé que Jim me dijo, tenemos que cambiar dicho concepto, es mi tierra y tenemos que hacerlo Erick. Fue entonces cuando le respondí claro que sí, cambiaremos la cara y el concepto de lo que pocos ven.

Fue entonces cuando Jim y yo esa misma noche, iniciamos las compras de las provisiones alimenticias que nos servirían desde el día siguiente, iniciaríamos nuestro recorrido por el gran bosque del Huamantanga, siguiendo un destino, pero sin saber hasta donde llegaríamos, por ello íbamos muy bien provisionados, preparados para recibir el año 2007.

El día 28 de diciembre muy temprano tomamos un desayuno a base de cereales y panes, era nuestro gran desayuno, mermelada y hasta carne. Recibíamos las recomendaciones de la madre de Jim. La amable señora nos daba consejos de prevenir ante el peligro, mientras que el vigoroso padre de Jim, nos manifestaba que tuviéramos cuidado con el gran oso de anteojos, jim se reía pues le decía el padre, cuidado que está dando abrazos muy fuertes!!! Jajaja, nos hizo reír, pero con ello nos decía que nos cuidemos.

Buscábamos la camioneta que nos llevaría hacía el poblado de Santa María. Vimos algunas camionetas, con un gran madero en la parte superior de ellas y ha la vez a lagunas personas subidas y agarradas de ese madero, entonces Jim me dijo, claro así se viaja aquí, lo miré y le dije, está bien, vamos, que para eso estamos aquí, además es parte de la aventura, así que iniciábamos nuestro recorrido de aproximadamente 25 kilómetros, pero 25 kilómetros subiendo las montañas y en un camino de trocha, agarrados de ese madero todo el tiempo, con varias personas abordo, ello no era impedimento, y menos mal que no llovió que sino empapados y agarrados del madero hubiéramos estado, . Me di cuenta que viajar de ese modo tenía sus bondades, pues se sentía el viento de aire puro, y a la vez, el sentir de los aromas del café, de las plantaciones que había en dicho lugar. Veía como se iba viendo cada vez mejor ése gran bosque, aún no veíamos el Huamantanga, la montaña más grande de éste sector del Perú. Pero pasábamos por un pueblo, luego por otro y otro más. Las fotos no se hacían esperar y las historias tampoco, éramos los más preguntones en toda la camioneta, así mismo me iba asombrando de cómo la gente iba siendo responsable de sus bosques, era notable que estaban tomando conciencia de la responsabilidad directa en caso la tala de árboles se continuase realizando irresponsablemente. Le explicamos un poco de las alternativas que se pueden dar, nos dimos cuenta que estaban muy bien enterados que una de las vías alternativas era el fomento del turismo y el fomento de sus riquezas naturales. Notamos que les daba mucho gusto vernos, se comportaban de manera muy gentil en todo momento. Dándonos indicaciones de que lugares poder recorrer y en caso de alguna duda a donde recurrir. Claro en todo momento también nos decían tengan cuidado con los osos. Nos íbamos acercando cada vez a Santa María, lugar hasta donde llegaría la camioneta e iniciaríamos nuestro recorrido en ascensión con Jim.

La bienvenida no podía ser mejor, las nubes se iban encurtiendo una sobre otra, claro también era conocida como el bosque de nieblas, veíamos muchas neblinas, y como les dije, el recibimiento no podía ser mejor, primero una gota nos cayó, Jim dijo, no pasa nada, luego cayó otra gotita, nada sólo es un charquito pequeñito, cayeron 100 me dijo, Erick apresúrate que nos mojamos todo, ponte tú chubasquero, cuando me puse el chubasquero ya estaba mojado, la lluvia me empapó en el tiempo en que saqué el chubasquero y el tiempo en ponérmelo, ya se pueden imaginar la lluvia. Nos reíamos en todo el camino, bien mojados que ya estábamos, le dije, pero esto está bien porque así nos refrescamos mientras estamos caminando, claro, el barro se comenzaba a formar con la tierra rojiza de dicho lugar, y los zapatos llenándose de barro hasta las canillas. En eso dijimos, nos hubiéramos puesto las botas de jebe, pero todo quedó en hubiéramos y no lo hicimos en su momento. Los zapatos húmedos por dentro y fuera. Allá veíamos San José, el poblado al cual teníamos que llegar, a lo lejos veíamos las casas, vimos a dos niñas, ellas caminaban al vernos con las cabezas abajo, algo introvertidas las notamos, y también hicimos lo mismo con Jim, para seguir la costumbre, Jim se reía por el dejo que adopté al saludar, me dijo no remeres o copies, y le dije, no remero, sólo aprendo como se siento hablar de ese modo. El pequeño pueblo nos daba la bienvenida saliendo por sus balcones de maderas y en algunas puertas, pues ya habían corrido la voz que llegaban dos foráneos o visitantes, claro Jim no era desconocido allí, pues ya había ido allá hasta en dos oportunidades. Los saludos y recibimiento era muy agradable, ya había dejado de llover, y sólo lloviznaba, y lo primero que hicimos luego de llegar a dicho pueblo, fue quitarnos la ropa y tenderla en los maderos para poder cambiarnos por otras prendas. Aprovechamos que la lluvia había dejado algunas lagunas entre los charcos, e iniciaríamos nuestro drama de fotos, comenzando con los espejitos que da la lluvia después de cesar. Primero haríamos fotos a una mula, luego a las casas, y luego llegarían las amistades de Jim, amistades que las hice amistades también mías.

El recibimiento fue lleno de furor, fue una sorpresa para los amigos nuestra llegada, y el recibimiento fue simplemente extraordinario, después de preguntarle a Jim, quién era yo, y como ya les dije, un poco reservados al comienzo, pero a medida que iban pasando los minutos, pues la química fue muy natural. No habían pasado 10 minutos, y claro la lluvia también había calmado, nos fuimos a ver plantaciones de café, luego pasear por donde habían muchas clases de hongos, no paramos de hacer fotos, ya sean insectos y diferentes variaciones de plantas exóticas. Íbamos descendiendo la montaña acompañados de Pablo, Tito y de dos niños, uno de los niños bajaban descansos y para variar, a muy buen ritmo, el terreno era fangoso, claro Jim y yo ya nos habíamos puedo las botas de jebe (esas botas que llegan hasta la rodilla), íbamos pasando todo obstáculos y claro de rato en rato tirados en el suelo, con la finalidad de hacer fotos, y en otras ocasiones resbalados por el barro o charco, a mi particularmente se me hacía dificultoso en un comienzo caminar por un terreno tan distinto, antes he caminado por muchos terrenos, pero éste era nuevo. La selva alta tiene dificultad por cuanto los charcos hacen que te hundas. A diferencia de la selva baja (Iquitos – Amazonas), la gran mayoría del camino es en travesía, sin tener mayor complicación que el caminar casi siempre hacía adelante y en terreno semiplano.

Nuestros amigos hacían el descenso a saltos y claro yo creí haber tenido técnica para hacer lo mismo, acostumbrado a las montañas áridas, nevados, terrenos planos y hasta desiertos, “Pero dar saltos y luego enredarte con plantas en los pies, además de hundirte hasta las rodillas por los saltos”, Eso era lo complicado. Los niños se reían de nosotros, pues ellos no lograban entender como es que nos hundíamos tanto, luego fuimos cogiendo ritmo, claro Pablo y Tito iban con mayor ritmo, pero poco a poco ya tomábamos su ritmo, nos fue fácil acostumbrarnos a dicho terreno. En el camino nos encontramos con Henry, el hermano de Tito y sobrino de Pablo, él cargaba dos inmensos sacos de hongos, el iba subiendo mientras nosotros continuábamos bajando. Íbamos los hongos y nos dijo, esto comeremos hoy. Jim y yo le hacíamos fotos para variar, y le dábamos una mordida para saber cual era la textura. Es algo que no se debe de hacer hasta que estén completamente cocidas, nuestros estómagos no están acostumbrados a plantas silvestres. Nos despedimos por el momento de Henry y seguiríamos bajando. Llegamos a un pastizal donde se encontraban algunas reses de los chicos. Entonces Pablo y Tito nos dijeron a nosotros?, desean mamar de la vaca?, nosotros nos miramos y dijimos, pero si nos pega?, no!!, ni hablar!!, era un temor, luego dijeron, ya están bien lavada la teta, por si alguien se anima. Y nosotros nos manteníamos en lo dicho, entonces en un envase que tenían recogieron una riquísima leche, la cual la tomaríamos en la noche bien caliente.

Seguíamos nuestro recorrido, había que bajar un poco más para poder llegar a una hermosa cascada, la Cascada Cabeza de León, una hermosa cascada de verdad, impresionante por la belleza que la rodea y además por la estructura natural que encierra dicho lugar, se escuchaban y seguían escuchando el sonido de las aves en todo momento, era un momento mágico, porque todos guardamos silencio para poder contemplar del sonido del agua y de los habitante naturales en dicho lugar. Teníamos que cruzar un pequeño río, aún cuando teníamos las botas de jebe, pues el agua nos logró colmar y se llenaron las botas de agua, era rocosa bajo el agua, así que continuamos con los zapatos puestos, claro Jim decidió quitárselos para evitar se mojen más sus zapatos, pero luego igual se mojó. El agua estaba muy fría, refrescante por el lugar, hacía calor, pero el agua era fría el contraste seguía siendo fabuloso, bebimos algo de agua y luego de algunas fotos de rigor. Decidimos subir por otra montaña, para poder ver a unos Gallitos de las rocas, jamás los había logrado ver en su hábitat natural. Pablo y Tito nos dijeron, los gallitos suelen llegar a eso de las 17:00 horas, estábamos en la hora apropiada, llegamos al lugar donde suelen llegar a pernoctar, escuchamos sonidos peculiares de esas aves, también escuchábamos de otras aves. Entonces Pablo nos dijo: Hagan fotos, caminando muy despacio, seguíamos subiendo y por fin logré ver a lo lejos un gallito, estaba un poco distante, me escondí detrás de un árbol, el gallito estaba en la posición inmejorable, estaba de perfil, y con un ojo mirando hacía la cámara, yo me puse una chaqueta roja, para que alucine que era un súper gallito jajaja, Mi cámara lastimosamente no tenía el lente de acercamiento suficiente para hacer una buena toma. Lo que veían mis ojos era increíble, no era posible ver tanta belleza, era un pájaro sin igual, con una corteza roja, muy rojoa y con un gran bulto den el ojo, algo tímido. Jim se acercaba poco a poco, le dije con la mirada y con señas, que le haga fotos, yo estaba seguro que su cámara lograría hacer lo que la mía no hizo, su lente es estupendo, el gallito seguía en la posición estupenda, Y la visualización para la cámara de Jim inmejorable. Jim le dio 10 segundos de duración para el disparo (cuestiones técnicas en la cámara), lastimosamente el gallito salió volando cuando la cámara contaba 7 segundos. Nos miramos a los ojos todos, y dijimos, así son las fotos. Quién dijo que hacer fotos a las aves era fácil?. Pues, nuevamente pude darme cuenta que nada fácil era hacerle fotos a las aves. Empeñados en desear hacer alguna foto, seguíamos subiendo y nos sentamos en unas ramas, y trepados de un árbol, para esperar que lleguen otros gallitos, esperábamos muchos minutos y nada, El bosque de árboles nos hacía que la luz sea menos intensa, además de la neblina que hacía su aparición. Le dije a Jim, yo me voy a otro lugar, para ver si podemos hacer fotos desde distintos lugares, y así tendríamos mayor posibilidad, el camino adoptado con Tito fue muy bueno, pero igual suerte corrí, el lente no era suficiente para captar tanta belleza. Estábamos bajando para decirle a Jim que suba, y fue en ese momento que vimos a otra hermosa, pero hermosísima ave, la retina de mis ojos tampoco podían creer que esos colores tan vivos, amarillo, azul, ojos hermosos, era el hermoso Pilco, un ave muy difícil de encontrar, el ave no estaba muy lejos de mí, pero me dejé de preocupar en hacer fotos y simplemente me quedé contemplando ese hermoso y majestuosa forma de sentarse en las ramas. Luego quise hacer foto, pero ya era tarde. Jim y Pablo desde el otro frente también lo habían visto y supongo que les pasó lo mismo, pues Jim corrió la misma suerte que yo con respecto a la cámara. Nos reencontramos los 4 y los comentarios no eran más que alentadores, en que retornaríamos con mejor equipo para hacer mejores fotos. Sin embargo, lo que nuestras retinas pudieron ver, son fotos memoriales que jamás nadie no las podrá quitar. Muchas veces nos preguntaron a Jim y a mi, por qué suben a las montañas?, qué encuentran en las montañas?, pues encontramos muchas cosas que no podemos retratar para ustedes. Eso queda en nuestra memoria.

Caía la tarde y se daba inicio a la noche, nos acordábamos que teníamos hambre, no llevábamos nada de provisiones pues supuestamente iba ser un paseo muy corto. Al retornar a la casa de Diomeses o Rosita, pude conocer a la mujer que le dio tanto cariño en su niñez a mi amigo Jim, su siempre querida nana. Ví como sus ojos de ella se estremecían por ver a su niño crecido. A su niño yendo en busca de la montaña y detrás de ella a su amada nana. Fue entonces cuando Jim me presentó con ella y ella me presentó a toda su familia, la cual no era pequeña, estábamos todos en la cocina donde había una cálida mesa, el ambiente no podía ser mejor. Realmente puedo decirles que en la montaña he encontrado a las mejores personas, y cuando creí haber encontrado a las mejores personas, pues sigo encontrando a gente que se desprende de lo suyo para poder entregar lo mejor de sí. Eran tímidos, muy tímidos al comienzo, pero la química era muy natural. Estaba allí Henry con su esposa, un par de niños, y detrás de las velas un grupo de chicas que no se animaban a hablar, Jim y Pablo me dijeron que era natural la forma de ser con los foráneos, claro que con el pasar de las horas y dejaría de ser foráneo y sería uno más de ellos. Diomeses nos sirvió un arroz blanco muy rico con los hongos que había recogido Henry, y realmente puedo decirles que hasta mejor que los champiñones son, muy bien sazonados, con poco sazón salieron muy ricos. Primera vez en mi vida que he comido ello, además de la Bituca, un tubérculo, parecida a la yuca y a la papa o patata. Muy rico en sabor, y además de muy nutritivo. Pude notar ello, pues forma gran parte de las principales fuentes de alimentos de ellos, noté el gran alimento pues la alegría, la vitalidad además del semblante de cada uno de ellos era de muy pero muy saludables. Después de algunas horas conversando, ya era hora de ir a descansar y el próximo día salir a caminar. Nuestro segundo día, lo iniciaríamos con un suculento desayuno, a base de comida bastante consistente, muy rica por cierto, nuevamente Diomeses se lució. El día parecía ser bastante despejado, y Humberto no había invitado a visitar el orquidario de dicho lugar, un orquidario que va creciendo a pasos agigantados, y ello gracias al aporte de cada uno de los exploradores de dicha zona. Recolectan las bellas orquídeas y las tienes criadas en un sitio especial, eso es bueno porque así se conoce mejor con la ayuda también de los especialistas de la materia. Íbamos conociendo una a una de las orquídeas, las había de distintos tamaños y colores, me decían Humberto y su padre, que no era posible ver todas las orquídeas, dado que algunas florecen en otras temporadas, había que volver en otra temporada para ver otras y otras.

Luego Pablo y Henry nos dijeron para ir a una catarata, la catarata el Velo de la Novia. Dijeron que estaba un poco distante, el camino se tornaba bastante suave, pues era muy marcado, pero todo en charco, pues toda la noche había llovido, aún así se hacía muy bien caminar por dicho lugar. Íbamos pasando distintos tipos de plantas, luego no había camino y Pablo con su machete, iba abriendo el camino. Nos comentaban Pablo y Henry, que esa catarata era recientemente descubierta, la había descubierto Humberto, el joven que antes ya les había nombrado. Humberto, explorador y además estudioso de las orquídeas. Continuábamos caminando y se escuchaba el sonido del agua, no era de la catarata, sino el del agua que provenía de ella. Teníamos que pasar unos caminos zigzagueante, bajar y subir por charcos y con laderas de cerros donde ya no había camino, pero había árboles o en algunos casos, raíces de los árboles que los utilizábamos como posta para poder traspasar y continuar nuestro trayecto. A pocos minutos más se escuchaba otro sonido, era el de una cascada, cascada que deriva de la catarata. Había muchas plantas por todo el camino, pero alrededor de dicha cascada había muchas más, plantas exóticas. Pablo, Henry y Jim iban adelante, Jim no llevaba cámara en esa oportunidad. Yo me quedé haciendo fotos a la cascada y ha todo lo que veía en el camino, ellos llegaron a una de las caídas de la catarata, creo que era la tercera caída, y fue entonces cuando Pablo me dijo a viva voz: ERICK SUBETE!!!. Le dije que no se mueva que estaba en una posición estupenda para una foto, y abriendo sus brazos con grito de libertad le hice una foto. Luego de un momento, de un meditar subí, dando gracias por ver tanta belleza, no era la primera vez que lo hacía, pues ya van sumándose varias en el camino. Subí y allí estábamos, contemplando la belleza de la gran caída del agua de la catarata el Velo de la Novia de Jaén. Hermosa ella. Nuevamente Henry, Pablo y Jim, dijeron; subamos!!!, les dije que suba que yo subiría por otro lado, por otro frente, para poder hacer mejores fotos. Fue así como cogí otro ángulo y allí los tenía mojándose a ellos y yo haciendo la foto que deseaba. Luego decidí bajar para subir donde estaban ellos y dejar que el chorro de agua nos moje. No es raro repetir lo siguiente en circunstancias como esa: “Gracias por permitirme conocerte”.

El descenso lo hacíamos muy rápido, creo que batimos el record en bajada, bueno eso es lo que nos dijo Pablo, lo han bajado como nadie lo ha hecho antes, y es que ya nos sentíamos parte de ellos. Eran nuestras las montañas. Es que nos habíamos hecho querer por las montañas. Sentíamos que el gran bosque nos quería. Retornamos a nuestro albergue, la casa de Rosita y nuevamente nos esperaba una gran comida, estupenda nuevamente, después de conversar y caminar un poco, las chicas y niños nos dijeron para ir a columbiarnos por las ramas tipo Tarzán. Dejé que ellos se adelanten y luego los seguí yo, claro con mi compañera la cámara y ya los veía gozando de alegría. Me orienté por las risas y carcajadas que manifestaban. Luego de un rato retornamos al albergue, y Pablo nos dijo, vamos a Jugar fútbol a lo Jaeno?, y les dije cómo es eso?, a lo macho. Ah! Pues vamos, Jim también se animó y allí estábamos formando parte del gran grupo de deportistas, Henry ya no deseaba ir a jugar, estaba exhausto, la bajada de la catarata lo había cansado. Eran las 16:45 aproximadamente, estábamos en una montaña, claramente en la explanada de la montaña, algunos también la podrían llamar meseta. Estabamos rodeados por árboles, plantas de muchas clases, pero sobre todo sabíamos que estábamos arriba, viendo gran parte de la belleza del valle del Huamantanga. Imaginen tener dos arcos de futbol, y en uno de ellos ver el sol como va haciendo su descenso y el cielo se va tornando rojizo y por el otro lado la niebla oscura y algunas veces muy clara, y la combinación de lo rojo y lo oscuro, lastima que no tenía la cámara porque era alucinante ver ese panorama, también quedó para nuestras retinas. Se tenía que dar inicio al partido de fútbol a lo macho y nosotros contemplando toda la belleza. Bueno éramos 6 contra 6 en el partido, y ni bien toqué la pelota me cayó una patada en las canillas, miré extraño a quien me hizo eso, lo pasé por alto, luego volví a tocar la pelota con intención de ingresar en campo contrario y me cayeron dos patadas una en cada pie. Ya estaba molesto, pregunté, qué m... pasa?, y me respondió Pablo, es que es fútbol a lo macho, y le dije, osea que está permitido patear?, pues sí, pero no saben con quién se están metiendo eh!, muy bien, mira que me ha dolido las patadas que me han metido, y entonces ya estaba preparado, recordando mis épocas en que jugabas fútbol macho pero en el Callao, podrían imaginarse como quedaron no?, luego por decisión de ellos me pidieron que juguemos con las reglas establecidas por la FIFA, jajaja. Ganamos para nuestra suerte el partido, y digo para nuestra suerte, pues la altura no nos afectaba y el cansancio no se sentía.

El sol ya había caído, el cielo cambiaba a otro color muy rápidamente, caminábamos hacia el albergue y para variar nuevamente una riquísima comida. Esta vez a base de salchichas, estupendamente ricas. Estábamos muy bien nutridos, pues la excursión en este día sería posiblemente la más fuerte, recorreríamos una linda ruta. Un gran grupo de amigos decidieron ir con nosotros, entre ellos, Humberto, quien conocía la Laguna a la cual queríamos llegar. Telbina y su esposo Henry, Pablo, Jim, entre muchos más, en total éramos 11. Caminábamos a buen ritmo, desde San José hasta Rinconada, Rinconada es el encuentro de dos montañas, por ese lado también hay una catarata, pero por falta de tiempo no pudimos visitarla. Luego una gran subida hasta el poblado de San Luis. El trayecto Jim y yo lo hicimos con mochila pesada, mientras que el resto con mochila de ataque, llevamos las carpas y la comida, me preguntaban si es que necesitaba ayuda, pero les dije que estaba en entrenamiento, Jim me dijo, seguro que llevas también piedras como tú amiga de España, jajaja le dije, no, está vez no. Fue entonces cuando llegamos a San Luis, y la gran niebla cubría ese poblado, la niebla era intensa, eran las 18:00 aproximadamente y la noche cayó muy rápido. Armamos las carpas y nos abrigamos muy bien, luego solicitamos a un poblador que nos presparé algo de comida, nosotros habíamos llevado, pero mejor si alguien lo preparaba, pues así ahorrabamos en el gas de nuestra cocinilla, además que la lluvia nos iba a complicar ello. El clima había variado rotundamente nuevamente y no se lograba ver más allá de 2 metros. Luego de más o menos una hora nos llamó a su casa el poblador al cual le pedimos que nos cocine. Y allá nos esperaba en una gran mesa, una mesa llena de platos con unas menestras muy ricas, con arroz y con un arrebozado de huevo y el ají que les gusta a ellos. Además de un mate o infusión de hierbas muy ricas. No podíamos ni caminar luego de cenar,. Pues la lluvia estaba aún densa, creímos que se calmaría y que el día siguiente estaría todo despejado, pero nada. Nos fuimos a descansar luego de un rato con esa ilusión, pues teníamos que salir a caminar a las 05:00 horas.

Nos despertamos y ya era hora de ascender la montaña, la neblina no se había ocultado seguía allí y un poco de lluvia también nos acompañaba. Ya era nuestro día 4to. Y comiendo moras silvestres iniciamos nuestro recorrido, luego vimos en el camino rastros de osos perezosos y también rastros de oso de anteojos, sí, sí el mismo oso que había dicho el padre de Jim. No lo vimos, pero el ascenso nos hacía ilusionar que podríamos encontrar algunos por allá. Seguíamos viendo rastros de osos pero nada. La niebla seguía densa y el viento pegaba en nuestros ojos, la lluvia caía con más densidad y ha pesar que estábamos con botas o zapatos grandes de jebe, igual se nos llenaba de agua, es que el chorro de agua era muy intenso. Había que de momentos en momentos quitarse los zapatos y quitarle el agua. Llegó un momento en que todos se quejaban de frío y es que estábamos en la cumbre. Y sólo teníamos que ir a una semicumbre paralela y allí estaba la denominada Laguna Negra. Negra, porque es fangosa y el agua realmente se ve negra por las algas que tiene allí dentro de sus aguas. Vimos muchas clases de sapos, algunos graciosos hacían un baile de pago al agua, yo recordé que hice algo similar en una montaña en la Laguna Nevería luego de eso se desatará una tormenta de granizo y de niebla, lo cual nos complicó en aquella ocasión por el valle del Huarochirí. Así que cuando los ví hacer esos bailes pues, me quedé callado y solo atiné en filmarlos y luego claro, me hicieron participe de ese baile, claro es que contagia el frío y había que moverse de algún modo. Luego de algunas fotos de rigor, teníamos que bajar, el descenso lo hicimos rápidamente, pero nos dimos cuenta que era bastante complicado, pues había sectores donde había que saltar mucho, saltar hacia abajo. Y en algunas oportunidades saltar y caer en el fango, me animé a ir adelante, y seguía saltando, saltaba hasta que en una de esas oportunidades me quedé plantado, sí! Plantado tan igual como las plantas de mis costado, pues una gran fango me había tragado una pierna y el zapato también, no tenía forma de salir, así que abandoné el zapato y lo quite con una de las manos. Sï me hubieran visto mis amigos que venían atrás no sé que hubieran dicho, pero Oye saltarín ya viste que esto no son rocas?, jajaja. Pues me quedé muy tranquilo y bajando de manera moderada, la lluvia me limpiaba todo el barro que tenía encima. Seguí bajando y unas ricas moras silvestres fueron asaltadas por estas manos. Hay algo que estaba olvidando, que es para resaltar, si yo me quejo de que saltaba con fangos, pues había una chica de nombre Telbina a la cual se le había roto su zapato en poblado de San Luis, y le preguntaron si es que iba a ir a la Laguna y ella dijo, estoy aquí tan lejos y no conozco la laguna, y no deseo quedarme aquí esperándolos, así que hizo su excursión descalza, Si!!, descalza subió y bajó la chica, saltaba como un animal salvaje, yo dije, mis respetos y Jim también creo que lo dijo, pues no era fácil caminar por allí y menos correr como también lo hizo ella.

El retorno también era por el mismo camino por el que había venido, así que había que volver a San Luis, luego a Rinconada y finalmente ascender nuevamente con el sol en la cara y con la mochila pesada hasta San José. A qué no creen?, Telbina la chica que estaba descalza, llegó pocos minutos antes que yo, y estaba a punto de cocinar, le dije. Woww, qué cosas tienes en los pies?, y me dijo, pues hambre!!! Le quise ayudar a cocinar y me dijo que no, gracias, que ya vendría su ayuda en unos instantes y claro, varias chicas la ayudaron. En eso bajé la mochila y una Telbina me dijo, y pesa eso?, le dije un poquito, y me quedé adolorido de los hombros y ella al levantarlo me dijo, ayudame a bajar esto!!!. jajaja.

Luego de un baño con mucha agua, ya estaba la comida lista y nuestros estómagos se saciaban de la repetible rica comida. Luego de conversar un momento, salí a caminar un buen rato, a mi retorno a la cocina, había llegado un niño descalzo, con mirada tímida y con muchas ganas de hablarme, algo tímido al comienzo, le fui enseñando un poco de las fotos que había estado haciendo y le gustaba mucho, hablábamos y me preguntó si es que sabía cantar, y le respondí que más o menos, y me pidió que cante algo, me di cuenta que le gustaba la música, le conté algo muy suave y creo que le gustó, y entonces luego el se puso a cantar, y para mi suerte tenía la cámara en mis manos, y le hice un vídeo mientras el cantaba. Su voz era tierna, a sus 4 años de edad por lo mucho, a penas se podía entender lo que cantaba, pero la música decía más o menos así:

Tema: Mañana me voy

Autor: Anónimo

Percy (niño): Interprete

Mañana, mañana, mañana me voy Mañana, mañana, mañana me voy Si no me voy mañana, vendrá sin corazón Si no me voy mañana, vendrá sin corazón

Esos tus ojitos ya no han de ver, Esos tus ojitos ya no han de ver, Mañana por las calles en busca de ti Mañana por las calles en busca de ti

Mañana, mañana, mañana me voy de aquí Sí no me voy mañana me quedo solo con ti Mañana, mañana, mañana me voy de aquí Sí no me voy mañana me quedo solo con ti.

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Tengo que confesar que soy un amante de la música, y creo que ese niño intuyó eso y simplemente me quedé mudo apreciando su tierna voz. Le dije que me había gustado mucho su canción, le dije que me espere y cuando vio caramelitos pues se puso muy feliz, muy feliz, tan feliz como cuando yo lo escuché cantar. Lo que me sorprendió es que sin darnos cuenta, pues el día siguiente yo supuestamente me tenía que regresar a Jaén. Es decir esa música encajaba con la fecha en que me iba de ese hermoso lugar. Coincidencia.

La tarde la tenía libre para caminar y caminar, deseaba caminar sólo, fue entonces cuando pude ver lo majestuoso de la montaña más grande de allá, el Huamantanga, el mismo que reina con su imponente verdor. No lo subimos esta vez por falta de tiempo, pero ya llegara ese momento. La noche cayó muy rápido también y estaba totalmente estrellado el cielo, no logré ver estrellas fugases, pero si algunas figuras que formaban el conjunto de estrellas. Se respiraba paz. Es que estaba en paz, y con ese mismo sentir me fui a descansar, sabía que el día siguiente teníamos que despertar temprano para irnos a Jaén.

El día 5to. Había llegado el momento de irnos, pues deseábamos y no deseábamos irnos, Jim tenía que volver a Jaén para que pasemos el recibimiento del año 2007 esa misma noche en compañía de su familia. Y eso no podía ser postergado. La familia de Rosita nos decían que nos quedemos a pasar año nuevo allí, pero había que cumplir con estar en Jaén. Luego de desayunar me fui a caminar un poco y una de las chicas me dijo, Erick deseas grabar a dos chicos que cantan al Huamantanga, y le dije: Y ellos crees que me dejen grabarlo?, claro que sí yo les hablo, y entonces ellos estaban por allí caminando, suelen descansar los días domingo y más aún siendo 31 de diciembre. Miraban el Huamantanga, me presentó mi amiga y me dijo que ellos eran autores de una melodía, les dije que sería un honor escucharlos y grabarlos. Estaban muy bien afinados y con cadenciosa voz iniciaron su delirio de voces. Iniciando la melodía muy suave y finalizando la misma con un ritmo más rápido tipo Huayno.

Se presentaron como el dúo “Corazón Chirivano”. Y aquí una muestra de su letra. Lastima que la página web donde he puesto las fotos, aún no permita poner vídeos.

Titulo: Bosque Huamantanga

Mariano Ruiz (segunda voz) Wilmer (primera voz) Lento:

Bosque Huamantanga que lindo te ves Bosque Huamantanga que lindo te ves Ahí con mi amorcito te visitaré, Ahí con mi amorcito te visitaré,

Bosque Huamantanga que lindo te ves Bosque Huamantanga que lindo te ves Ahí con mi amorcito te visitaré, Ahí con mi amorcito te visitaré,

Pilcos, carpinteros, gallito de roca y lindas cataratas se encuentran allí. pilcos, carpinteros, gallito de rocas Y lindas cataratas se encuentran allí.

Por tus lindas faldas quiero caminar Por tus lindas faldas quiero caminar Con una Jaenita, ñay pa’ pasear Con una Jaenita, ñay pa’ pasear

Por tus lindas faldas quiero caminar Por tus lindas faldas quiero caminar Con una Jaenita, ñay pa’ pasear Con una Jaenita, ñay pa’ pasear

(Huayno)

Vamos cholita linda, vamonos a pasear, Te llevaré cargadita si no puedes caminar Vamos cholita linda, vamonos a pasear, Te llevaré cargadita si no puedes caminar Palomita...

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Luego de escucharlos, quedé aún más contento, pues noté que la gente de dicho lugar me quería.

Termino está crónica manifestando que para mi no ha sido un tour, ha sido un construir de nuevas amistades. Es un pueblo que goza de mucha alegría pero sobre todo de bondad, le dije en algún pasaje a Jim, Jim esta gente tiene algo que no sé que es, pero que me gusta mucho, y el me dijo: "Es cariño verdadero Erick".