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Contraté los servicios de una agencia de turísmo de aventura, seríamos 07 caminantes, yo la única peruana del grupo y un guía.
Primer dia: Salimos a las 04am de Cusco en un bus local (servicio muy básico) hacia Mollepata. Fueron 03 horas incómodas pero el frío, la mala noche y la precariedad del bus eran opacados con la emoción de esta nueva aventura.
Finalmente llegamos a Mollepata, pueblito típico de los andes, con mucho movimiento a esa hora de la mañana.
Antes de comenzar debíamos revisar nuestro equipaje: poncho de lluvia (de los buenos), 1 botella de agua, pastillas purificadoras, una buena linterna, solo la ropa justa y necesaria para no hacer muy pesada la mochila y un buen sleeping (-10C).
Un camión que iba a la parte alta de Mollepata nos dio un aventón, esto nos hizo disfrutar del paisaje: montañas verdes, cielo azul y un olor a café que se confundía con ese peculiar olor a tierra mojada sería un gran día.
Empezamos la caminata llenos de energía y adrenalina, el clima era templado y el camino (siempre hacia arriba) era todavía fácil. Entrábamos a diferentes microclimas a medida que íbamos subiendo, la vegetación cambiaba, ya no escuchábamos a las aves, los árboles eran cada vez de menos altura hasta convertirse solo en arbustos hasta llegar a solo ichu, eso nos alertaba que debíamos tomar más agua para compensar la falta de oxigeno en nuestro organismo. Durante el trayecto se aprecian distintos pisos ecológicos, planicies alto andinas y pequeños caseríos.
Llegamos a Rayanniyoc donde por fin.... almorzamos!!. El frío era ya insoportable y por el esfuerzo teníamos la ropa empapada de sudor (indispensable llevar ropa a la mano para cambiarse durante el trayecto). El descanso no duró mucho pues debíamos apurarnos, nos quedaba 06 horas de caminata en ascenso.
Sobre las 02PM llegamos al ABRA SALKANTAY a 4,600 m.s.n.m era momento para sacar las piedras que llevábamos en nuestros bolsillos desde Mollepata para hacer una apacheta y ofrendar un pagapu en agradecimiento a la montaña por habernos permitido subir a ella sin contratiempos también nos unió más como grupo.
Empezamos el descenso hasta la zona de camping. El paisaje aquí era espectacular, los nevados imponente nos rodeaban, una neblina densa de aire muy puro medio mentolado nos purificaba el alma mientras lo único que quería era detener el tiempo para disfrutar un poco más de ese espectáculo pero una vez más debíamos apurar el paso, no tardaría en oscurecer.
Así nos agarró la noche a solo 30 minutos del campamento.. que claro, se hicieron horas!
El deshielo de las montañas hacía el suelo pantanoso con cientos de riachuelos que sólo podíamos ver cuando ya estábamos sobre ellos. Era hora de sacar las linternas y hacer uso de nuestro instinto de saltamontes e ir brincando de piedra en piedra sin perder el equilibrio y no caer al agua helada plan que no se cumplió, todos estábamos mojados.
Llegamos después de muchas risas, bromas y mucho frío al campamento, era nada menos que el patio delantero de Don Emilio, un pastor que tenía un refugio para en esa zona.
A -10C pasamos la primera noche.
Segundo día: Despartamos muy temprano, este día sería muy largo Con los primeros rayos de sol podíamos recién darnos cuenta de nuestro entorno, una cadena de montañas a nuestra derecha y a la izquierda, ahí estaba, dándonos la bienvenida a su territorio, El Sankantay con su perfecta forma piramidal, se veía tan majestuoso e imponente, era la montaña con personalidad, con luz propia, diferente a las demás que la rodeaban, sabíamos que estábamos frente a una divinidad Inca el Tayta Salkantay.
Empezamos el descenso, debíamos llegar a los 2,200 m.s.n.m. Después de 02 horas de caminata el paisaje había cambiado bruscamente, atrás se quedaron los nevados, la niebla y el frío, estábamos entrando a ceja de selva. EL PERU LO TIENE TODO!.
Orquídeas de todos los colores y helechos competían por buscar un poco de sol entre los tupidos árboles. Sabía que ese clima tan húmedo era habitad de uno de los animales más enigmáticos y peruanísimos de nuestro país: El gallito de las Rocas tendría tanta suerte de verlos?
Pasamos por caseríos, nos hicimos de muchos amiguitos que salían de sus casitas en las montañas para saludar a los extraños viajeros que rara vez pasan por esos lindos parajes.
Una vez más, había llegado la hora de almuerzo pero antes un merecido descanso corto por que empezó a llover. Sabíamos que esto dificultaría nuestro descenso.
Sacamos los ponchos de lluvia y así continuamos la caminata pasando por puentecitos, caídas de agua, riachuelos, charcos una vez más debíamos hacer uso de nuestra agilidad de saltamontes.
Eran las 05PM, habíamos caminado por 11 horas, faltaba 30 minutos para llegar a nuestro próximo campamento La Playa cuando de pronto un ruido nos hizo detenernos bruscamente, en silencio afinamos la vista entre los árboles y ahí estaba eran 02 un macho y una hembra: Gallitos de las rocas saltando de rama en rama se podía pedir algo más!!????.
Llegamos al campamento, aquí ya habían tienditas y baños!, nos tocaba celebrar!!
Tercer día: Después de un buen desayuno disfrutando del fuerte sol, salimos en bus hacia Lucmabamba (1hr). Sobre las 09hrs empezamos el trekking, este día sería muy fácil. Cruzamos el río en una oroya como canasta metálica con un sistema de poleas, esto le puso el toque de aventura ya acostumbrado en los días anteriores. El sol era muy intenso y la vegetación escasa, factores para hacer de la caminata a Machupicchu caminata al infierno!
Llegamos a las 13hrs a la Hidroeléctrica, cruzamos el puente con la ansiedad de llegar ya a la meta final. Después del almuerzo reanudamos la caminata hacia el Pueblo de Aguas Calientes esta vez sobre las rieles del tren. El río Vilcanota rugía furioso como advirtiendo a los visitantes que el lugar donde entrábamos era sagrado por lo que merecía respeto. Un vez más los Gallitos de las rocas salieron a nuestro encuentro, esta vez no pudimos contarlos, era muchos. Después de 03 horas de caminata pasamos el segundo túnel que revelaba el caótico pueblo de Aguas Calientes con sus construcciones desordenadas y su ambición por sacar provecho del turismo. Hoy dejaríamos las carpas y los sleepings por pasar una noche en un cómodo hostal.
Cuarto día: Despartamos sobre las 04:30am, medios dormidos aun empezamos a caminar cuesta arriba, debíamos llegar a la ciudadela de Machupicchu antes del amanecer. Con linternas en mano, un frío húmedo que calaba en los huesos pero una emoción descontrolada por descubrir la ciudadela Inca con los primeros rayos del dios Sol empezamos el ascenso. Normalmente esa subida se hace el 30 minutos por un camino en Zig-Zag, nosotros lo hicimos en 1hr 20 minutos. Pasamos en puesto de control de Machupicchu aquí hay 2 caminos.. el fácil y normal nomás y el que esta más arriba, más difícil pero con una vista panorámica de postal. Decidimos ir por la más difícil para que el impacto sea mayor así fue. Esta era mi sexta o Séptima vez en Machupicchu, pero la emoción era mayor por todo el esfuerzo realizado para llegar, ya pueden imaginar como estaba el resto del grupo.
Esa misma tarde tomamos el tren de regreso al mundo real.
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