Buque: Grand Princess (Princess Cruises)

Día de salida: 28 de Julio de 2007. Duración: 12 noches.

Ruta: Souhtampton - St. Peter - Holyhead - Belfast - Greenock - Kirkwall - Invergordon - South Queensferry - Le Havre - Souhtampton

Introducción

Hace tiempo que mi mujer deseaba visitar Gran Bretaña, y en concreto, Londres. Este crucero nos permitía realizar su sueño y además, conocer la mayoría de capitales del Reino Unido e Irlanda. Compramos la guía de El Pais – Aguilar para que nos ayudara ha decidir que ver.

El itinerario previsto para éste viaje era el siguiente:

Traslado (avión): 27 de Julio - Salida desde Barcelona con destino al aeropuerto de Gatwick.

Traslado (tren) 27 de Julio - Desde el aeropuerto de Gatwick a la Estación Central de Southampton.

Crucero:

28 de Julio - Puerto de Souhtampton (Inglaterra - Reino Unido); Partida del crucero.

29 de Julio - Puerto de St. Peter (Islas del Canal - Reino Unido)

30 de Julio - Puerto de Holyhead (Isla Anglesey- Gales - Reino Unido) 31 de Julio - Puerto de Dublín (Irlanda)

1 de Agosto - Puerto de Belfast (Irlanda del Norte - Reino Unido)

2 de Agosto - Puerto de Greenock (Escocia - Reino Unido)

3 de Agosto - Navegación

4 de Agosto - Puerto de Kirkwall (Islas Orcadas - Reino Unido)

5 de Agosto - Puerto de Invergordon (Escocia - Reino Unido)

6 de Agosto - Puerto de South Queensferry (Escocia - Reino Unido)

7 de Agosto - Navegación

8 de Agosto - Puerto de Le Havre (Normandía - Francia)

9 de Agosto - Puerto de Souhtampton (Inglaterra - Reino Unido); Fin del crucero

Traslado (tren):

9 de Agosto - Salida desde la Estación Central de Southampton a la Estación de Waterloo, en Londres.

Londres:

Desde el 9 de Agosto hasta el 11 de Agosto, visita de Londres (Inglaterra - Reino Unido).

Traslado (avión): 11 de Agosto - Salida desde el aeropuerto de Stansted con destino a Barcelona.

La temprana llegada del barco al puerto de Southampton, la rapideza del trayecto en tren (1hora 30') y la salida tarde del avión hacia Barcelona, nos permitieron estar dos días y medio visitando la ciudad de Londres. Un viaje muy recomendable para todo aquel que quiera conocer la cultura anglo-sajona-céltica de estos países sin intentar profundizar demasiado.

Grand Princess (Princess)

Construido en 1998 y registrado en el puerto de Hamilton, Bermudas. Capacidad para 2.600 pasajeros y 1.150 tripulantes. Un impresionante barco de 16 plantas (la 13 no la contaban) donde destaca, a primera vista su famosos alerón trasero, donde se cobija la discoteca (Skywalker Night Club). Un alerón que estéticamente es impresionante, pero a la hora de la verdad, quita mucho sol a la zona de popa, impidiendo disfrutar de la piscina que allí hay. La antigüedad del barco se muestra tempranamente al verse repintadas sobre la línea de flotación. En la zona de cubierta, se puede llegar a disfrutar de hasta 4 piscinas, una en popa, una centra descubierta/cubierta, una central cubierta, y una en proa, junto al Spa. Excepto las de popa, todas disponen de dos pequeñas piscinas de agua caliente y chorro de agua. En el caso de popa, estas pequeñas piscinas están dos plantas más arriba. Como en otros barcos se dispone de pizzería, heladería, hamburguesería y varios bares. La piscina central descubierta está presidida por una súper pantalla donde podías ver películas a lo largo del día. Impresionante, pero con el tiempo que hace en las islas, era mejor ver las películas en otros sitios... El self-service estaba muy bien, con accesos a las piscinas y otros lados del barco donde comer tranquilamente. Una vez más, el hecho de navegar con jubilados americanos (una media de unos 80 años), daba mucha tranquilidad al conjunto, encontrando siempre sitio para todo. Si una cosa define este barco es "compartimentado". Había varios bares con diferentes ambientes musicales y actuaciones. Personalmente, me sobraban, pero seguramente hay gente que lo prefiere así. El teatro era un tanto escaso para la gente que navegaba en el barco, pero una vez más, existía una pequeña sala de actuaciones que, ofreciendo otras actuaciones de forma paralela, dividía a los espectadores. Aún así, hubo alguna actuación donde los espectadores tuvieron que estar de pie. También existían los consabidos restaurantes para pasar un rato tranquilo, pero los vi innecesarios, ya que los dos restaurantes "normales" no solían estar llenos (tal vez por ir con jubilados) y las cenas eran de lo más íntimas. En efecto, había dos restaurantes en vez de uno con dos plantas unidas por una escalera, como es habitual en otros barcos. Lo dicho, muy compartimentado. Una cosa a comentar, es que yo había pedido segundo turno, y al llegar, me vi que podía escoger tanto mesa, restaurante y hora de la cena, lo cual fue una maravilla, ya que mi mujer y yo solíamos cenar solos, y cuando queríamos, cenábamos con otros españoles (los cuales eran muy escasos) que conocimos en el barco. La tripulación fue muy atenta en la mayoría de casos, sobre todo con los de habla hispana, ya que se echó de menos oír nuestro idioma por megafonía, sobre todo en materia de seguridad, que si pensamos que estamos en Europa, podrían hacer un esfuerzo y haber dicho ciertas cosas en los principales idiomas que imperan. Lo que no nos gustó es cuando quisimos algo de cambio (monedas de cuarto de dolar) para hacer funcionar las máquinas de la lavandería (algo que se echa de menos en algunas otras compañías), ya que se negaron a darnos dichas monedas si no les dábamos un billete de dolar. Insistimos que nos lo cargaran en cuenta, pero se negaron. Bastante mosqueados, nos dirigimos a la máquina de cambio, pero no funcionó en ese momento, por lo que al final decidimos pasar del tema. Un barco, como ya he dicho, imponente y muy recomendable.

Southampton - Puero de salida y llegada

No dispusimos de mucho tiempo para ver esta población portuaria, y callejeando pudimos contemplar alguna de sus murallas y el puerto... y poco más, por que la lluvia no nos lo permitió. No es ninguna maravilla, pero entramos en contacto con la cultura británica. El muelle donde atracaba el barco estaba a una media hora del hotel andando. En realidad la entrada de puerto estaba a 5 minutos, pero el camino del muelle se nos hizo un tanto pesado al ir cargados con las maletas. Nos alojamos en el Novotel por unas 80 Libras. Este puerto es conocido por ver zarpar el Mayflower o el Titanic.

St. Peter Port, Channel Islands (+)

El mal tiempo nos impidió desembarcar en este pequeño puerto, ya que se precisaba de la utilización de los bote salvavidas para ello (en éste viaje se usaron mucho) y las olas tenían un tamaño de 2 metros de altura. Así que nos lo pasamos navegando...

Holyhead, Isle of Anglesey (+)

Aún que no estamos muy a favor de coger excursiones, aquí cogimos una para ver la ciudad amurallada de Conwy, recomendada por la guía que llevábamos. Primero paramos en Beaumaris, un pequeño pueblecito, costero y turístico, de arquitectura georgiana y victoriana, donde su mayor atractivo es su castillo, el último que se construyó Eduardo I, al cual no entramos, ya que no estaba incluido en el precio de la excursión. Nos dedicamos a ver un poco el pueblecito. El pueblecito de Conwy destaca por su arquitectura medieval y por el Castillo de Conwy. Aun en ruinas, el castillo construido por Eduardo I en el siglo XIII, permitía hacerse una idea de la vida dentro de sus murallas. Dedicamos mucho tiempo al castillo y casi no nos quedó tiempo para callejear, de lo que nos arrepentimos, ya que valía la pena. Al final acabamos en una estación de buses donde las tiendas y los cantos populares fueron las estrellas... bueno, eso y el nombre del pueblo: Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch, o sea, Llanfair P.G. para acortar... claro que el nombre está en galés, en ingles es: "The church of St. Mary in the hollow of white hazel trees near the rapid whirlpool by St. Tysilio's of the red cave"... si tenéis ganas de traducirlo .... ;-)

Dublin (**)

La capital irlandesa, dividida por el río Liffey no nos sorprendió demasiado. En cierta manera nos recordó a Estocolmo, pero la capital Sueca era mucho más bonita. Desventajas de haber viajado mucho por Europa. Nos dedicamos a callejear y admirar los diferentes edificios aconsejados por las guías locales, acabando en la factoría de Guinness. Por cierto, hay bastantes sitios donde comprar recuerdos con esta marca de cerveza, por lo que si no queréis, no es necesario ir hasta la factoría, pero para nosotros fue interesante verla. Del castillo (1204) de ésta ciudad apenas queda un torreón (el de homenaje, supongo) y el resto es edificación más reciente. Hay un curioso jardín detrás de la edificación. Como la cantidad de edificios a visitar era muy grande y dispersa, nos centramos en la parte medieval. Como curiosidad, visitar el Trinity College, construido en 1592 y que actualmente contiene la universidad de la ciudad. También visitamos el Museo Nacional donde se exhibían momias, de diferentes épocas prehistóricas, bastante impresionantes. También es muy curioso ver el centro de información al turista, ya que es una iglesia.

Belfast (*)

Una ciudad que "hay que ver para saber que no hay que ver". Lo único interesante fue la visita gratuita al ayuntamiento. Curiosamente el edificio más bonito de la ciudad es un centro comercial, Spires Shopping Mall, auque sus paredes parecen contener un palacio. Nos llamó la atención un gran pescado, (un atún??) junto al Waterfront Hall, al lado del río Lagan, cuyas escamas, de cerámica, tenían imágenes representativas, suponemos, de la historia irlandesa.

Greenock - Glasgow

Ante un comentario de un compañero de trabajo, de que la ciudad de Glasgow era industrial y no contenía nada especial, decidimos visitar un castillo escocés. Más tarde nos enteramos que Glasgow si tiene cosas que ver, pero en fin, tampoco nos arrepentimos de la excursión. En esta ocasión, fuimos al castillo de Culzean. El castillo está dentro de un parque natural de lo más agradable, incluso pudimos observar una familia de ciervos dormitando. Al borde de un acantilado, el castillo construido entre los años 1777 y 1792 por el arquitecto neoclásico Robert Adam, y reconstruido en los años 70, fue morada de los condes de Cassillis. El castillo da una imagen de cómo vivía sus moradores al haberse mantenido las habitaciones en su estado original. A destacar una gran colección de armas de la época. Las vistas desde el castillo son muy bonitas.Como curiosidad, pudimos experimentar lo que se ha venido llamar "colina gravitatoria" (gravity hill). Antes de llegar al castillo de Culzean, pasamos por una carretera conocida como "Electric Brae" donde se reproduce dicho fenómeno. Para experimentarlo, el conductor, tras asegurarse que no había tráfico, simplemente paró el autocar y puso el punto muerto. Tras unos segundos, el vehículo empezó a moverse hacia atrás, como si quisiera subir la colina que estaba a nuestra espalda. La verdad es que me impresionó bastante, como al resto del personal. Tras buscar por internet, parece ser que este tipo de efecto es tan sólo una sensación óptica, pero cuando lo vives, no lo parece.

Kirkwall (+)

Población principal de las Islas Orcadas (Orkney Islands) es un pequeño pueblecito costero donde se puede apreciar la pequeña catedral de San Magnus donde destaca la piedra roja (arenisca) utilizada para su construcción, las lápidas del cementerio que lo rodean y una curiosa talla de un vikingo integrada con el resto de figuras de madera que adorna su interior. Otra cosa que nos llamó la atención, al las afueras del pueblo, en el lado norte, un gran lago que se podía cruzar por unos estrechos pasillos. Lo más curioso es ver como en un lado de dichos pasillos el agua estaba brava y en el otro muy tranquila... Las gaitas hicieron acto de presencia....y eso nos iva a durar...

Invergordon – Inverness - Lago Ness

Invergordon, como población, mejor evitarlo, no vale nada. Lo más aconsejable es coger el tren o el bus y desplazarse hasta Inverness, capital de las Highlands, una población muy bonita, aunque nosotros la vimos de pasada, ya que mi mujer estaba encaprichada en ver el famosísimo lago Ness, por lo que tomamos la correspondiente excursión. Una vez en el famoso lago Ness, lo único que se puede hacer es visionar un video con la historia del lago y visitar las ruinas del castillo de Urquhard, del siglo XVI, volado por los partidarios gubernamentales en 1692 para impedir que cayera en manos jacobitas. Desde éste castillo se pueden apreciar algunas vistas del impresionante lago y sus alrededores. Para los amantes de las armas, en el camino hasta el castillo hay un lanza piedras medieval.

South Queensferry – Edimburgo (+)

En el muelle donde te deja el bote del barco, apenas hay algún comercio. Ahora bien, la estación de tren de Dalmeny está relativamente cerca (tras subir una camino, semioculto, entre el bosque y recorrer un kilómetro, más menos, andando), y nos permite trasladarnos hasta la ciudad de Edimburgo. Sale bastante más económico que ir en la excursión del barco, que al fin y al cabo, hace lo mismo. Si hay una parada realmente interesante en el recorrido de éste crucero, es sin la menor duda, Edimburgo. Esta ciudad no tiene desperdicio la mires por donde la mires. Es una ciudad montada sobre dos colinas y separadas por un frondoso valle. Esta estructura de ciudad, permite admirar toda su arquitectura prácticamente de un vistazo. Mi mujer y yo la pateamos andando todo el centro de la ciudad desde punta a punta (desde Calton Hill hasta el castillo, pasando por la Royal Mile y viendo las casas de tipo Georgiano). Tras una larguísima cola, pudimos disfrutar del castillo, una amalgama de edificios entre los siglos XII y XX, donde se pueden ver las joyas de la corona escocesa, las habitaciones reales o los camastros de la guarnición. Coincidimos con la Fringe, o festival alternativo, donde artistas desconocidos de lo más variopinto, ponían al alcance del gran público sus dotes. Quisimos visitar el palacio de Holyroodhouse, pero cuando llegamos estaba ya cerrado y tuvimos que conformarnos con verlo por fuera. Ya finalizada la jornada, nos llamó la atención una tienda de ositos de peluche, donde podías adquirirlo con todo tipo de ropa y complementos a gusto del consumidor...

Le Havre – Paris (**)

Con la excusa de excursiones a la capital francesa, este puerto, con muchos edificios muy modernos que son patrimonio de la humanidad, no deja de ser una ciudad de veraneo. Sus playas, repletas de guijarros, no son muy cómodas y apenas se aprecia una arquitectura interesante. Como curiosidad, comentar la gran cantidad de casetas de playa que se pueden ver por ésta, las cuales son usadas como almacén de muebles o como caseta para poder comer en la playa.

London

Ya finalizado el crucero, aprovechamos para pasar un par de días en la capital británica. Como mi mujer no la conocía, ya llevé directamente al grano. Primer dia. Aprovechando el Travel Card del metro, obtenido para ir desde la Waterloo Station hasta nuestro hotel (sale por un poco más de un billete y lo puedes usar 24 horas), empezamos por ir a ver el famoso puente de Londres y la Torre de Londres. Después callejeamos por el distrito financiero viendo todos los monumentos posibles hasta llegar a la catedral de St. Paul. Después de una breve parada en el hotel, nos dirigimos a ver el parlamento, la abadía de Westminster, el palacio de Buckingham, Hyde Park, Kesington Gardens (la estatua de Peter Pan no vale el esfuerzo) y por fin Harrods, al que no pudimos entrar por que ya estaba cerrado. Excepto el uso del metro para llegar a la zona correspondiente, todo lo hicimos andando... Segundo día. Aprovechando la proximidad del hotel al British Museum, pasamos la mañana en él. Imprescindible, aunque se nos antojó un poco más pequeño que el Louvre de Paris, aunque claro, no dispone de pinacoteca. Eso si, es algo más completo que el museo francés, y además, gratuito y libertad total de hacer fotos o videos. Por la tarde la dedicamos a ver la zona cercana, fuimos andando por Oxford Street hasta Oxford Circus. Bajamos por Regent Street, donde vistamos mi juguetería favorita (Haylee o algo así), hasta llegar a la conocida Picadilly Circus. Desde allí nos desplazamos hasta Downing Street, cerca de St. James Park, pero no pudimos ni entrar a la calle, ya que estaba vallada por ambos lados y con guardia de seguridad. Apenas pudimos apreciar la puerta del famoso numero 10. Después subimos hasta Trafalgar Square, visitamos el Coven Gaden y callejeamos por el famoso Soho Londinense. Tercer día. Como sólo disponíamos de la mañana y también precisamos de un Travel Card, ya que por la tarde debíamos coger el metro para dirigirnos a la Liverpool Station, nos dirigimos a Notting Hill, donde paseamos por el famoso mercado de Portobello con una sensación de estar paseando por el mercado de las Glorias de Barcelona, ya que allí se habían concentrado tal cantidad de españoles que apenas se apreciaba la diferencia. Después de pasear por éste mercado callejero, fuimos a lo opuesto, a los grandes almacenes de Harrods, donde el lujo y los vestidos de más de 1.500 libras nos deslumbraron. El edificio en si tiene una zona ambientada en el antiguo egipcio que vale la pena visitar, aunque la pescadería y la carnicería son una pasada.

Gresham Hotel Bloomsbury (Londres)

A través de Active Hotels, conseguí reservar una habitación en éste hotel que si bien es cutre donde los haya, tiene dos ventajas muy importantes, precio y emplazamiento. Es limpio y suficiente para pasar un par de noches sin pretensiones. Eso si, reservamos una habitación con cuarto de baño.

Conclusión

Es verdaderamente sorprendente que esta ruta no esté más explotada por otras compañías navieras, ya que es un punto y aparte del resto de rutas europeas. Inconvenientes: En el barco sólo se habla inglés, hay que cambiar libras y se usa mucho el bote salvavidas para desembarcar. Ventajas: Puedes conocer casi toda la cultura británica y celta en pocos días.

(*) – Shuttle gratuito

(**) – Shuttle de pago

(+) - Bote salvavidas (Tender boat)