SEPTIEMBRE

Aunque el nombre de Bukara nos sonaba mucho menos que el de Samarkanda, la ciudad nos cautivó. La ubicación de sus monumentos, más concentrados en torno al centro de la ciudad, resultaba muy atractivo y accesible. Los reiterados paseos por sus bazares, que había que atravesar para desplazarse de una a otra zona, nos sumergía en un ambiente mucho más sugerente, transportándonos al pasado con facilidad. Era habitual acabar tomando un shashlik en cualquier terraza de las que rodean el ... (more)