Málaga es una ciudad andaluza, en la provincia del mismo nombre, situada en la costa del Mediterráneo, en la llamada Costa del Sol. Visitamos la región en septiembre de 2006, siendo por demás un viaje inolvidable, dada la riqueza paisajística, cultural e histórica de toda esta región. Llegamos a Málaga por avión, procedentes de Madrid. La primera impresión al volar sobre la costa, la da el contraste de sus pueblos blancos con el azul del mar y el cielo, lo cual le da al paisaje una luminosidad inusual. Nos hospedamos en un resort en Benalmádena, localidad costera al sureste de Málaga, cerca de Torremolinos. Iniciamos nuestro recorrido dirigiéndonos al centro histórico de Málaga, alrededor de la Catedral. Estacionamos cerca del Ayuntamiento, en la Avenida Cervantes y de allí caminamos, primero a la Alcazaba y luego a la Catedral.

ALCAZABA DE MÁLAGA: Uno de los pocos testimonios de la invasión musulmana que quedan en la ciudad. Su visita se facilita gracias a la presencia de un elevador, al cual se accede por un túnel en la fachada sur. De todas maneras, una vez arriba el visitante debe caminar buenos trayectos en subida, por lo cual es recomendable utilizar unos zapatos cómodos.

Una vez arriba, la fortaleza de piedra, con su típico estilo musulmán rodeado de jardines y fuentes, así como las vistas del puerto, la Plaza de Toros y la ciudad, donde sobresale la Catedral de Málaga, hacen de la visita algo inolvidable e infaltable para repetir.

CATEDRAL DE MÁLAGA Llamada también La Manquita, por solo tener una torre construída y la otra a la mitad. Es el monumento más importante de Málaga, mezcla de estilo gótico y renacentista.

Después de una copa de vino en la Plaza del Obispo, a un lado de la Catedral, continuamos nuestra visita hacia el teatro romano y luego al Museo Picasso

COSTA DEL SOL Y SERRANÍA: FUENGIROLA, MARBELLA. RONDA. Salimos bien temprano por la costa (N 340), atravesando Fuengirola y Marbella, para despuer tomar la A473 hacia Ronda. Toda la costa ofrece bellas playas que invitan a tomar un baño en las heladas aguas del Mediterráneo.

Dejemos el mar atrás y tomemos la vía de la sierra blanca, hacia la población de Ronda, quizás uno de los pueblos más bellos de España. Enclavada en la sierra de Ronda, en una meseta cortada por el espectacular “tajo”, un corte de unos 100 metros de profundidad, abierto en la tierra por el río Guadalevín y que divide a la ciudad en dos.

Para atravesar el tajo, han construido tres puentes, siendo el más famoso el Puente Nuevo, impresionante obra de 87 metros de altura, símbolo de Ronda. Al sur, en la Ciudad, visitamos la iglesia de Santa María La Mayor, la de María Auxiliadora y la Casa de Don Juan Bosco. Al norte, El Mercadillo donde es visita obligada la plaza de toros con su museo taurino.

Iniciamos el regreso a Benalmádena ya entrada la noche, no sin antes degustar la deliciosa comida rondeña a base de cordero y cerdo.