Llegamos a las 10:15 am aproximadamente, después de las presentaciones y recomendaciones de nuestro Guía Marko Joel, emprendimos la caminata.
Cruzando por un terreno plano, una quebrada abierta que se inicia en una zona ganadera hasta cruzar un pequeño puente de troncos; de allí el camino gana altura rápidamente, por una vía zigzagueante hasta llegar a una zona llana con ligeros altibajos desde donde se aprecia el valle. La mayor parte es plano excepto dos subidas que desanimaran a algunos (menos a los aventureros) se aprecia una montaña con la forma de Cabeza de León.
Seguimos por un tramo rocoso, que le llaman el bosque de piedras, luego a unos miradores desde donde se puede apreciar la cascada y, para coronar el día, un pequeño puente colgante que hace fluir adrenalina y permite acercarse hasta la misma caída del agua.
Es preciso resaltar que de las dos horas de caminata sólo los primeros 45 minutos son relativamente exigentes, pues la ruta es accidentada e inclinada. No es difícil, pero se sugiere tener paciencia e ir al ritmo lento y marcado (según el estado de cada uno). El objetivo es disfrutar del paisaje mientras se recorre la ruta. Para estas fechas estamos en la temporada de fin de lluvias, por lo que encontramos la quebrada hermosamente verde y con bastante agua en la cascada. En todo el trayecto hay una diversidad de hermosas flores de todos colores y tamaños, árboles frutales, cactos y sobretodo del maguey con sus flores de hasta 6 metros d altura.
Recomendable para quienes desean iniciarse en el excursionismo (trekking) o sólo desean alejarse de la contaminación y el bullicio de Lima.
No olvidar que Matucana es productor de leche, así que al llegar al pueblo se encuentra manjar blanco y queso producidos localmente.

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