Si el reloj del Narita Expres que hemos cogido en el aeropuerto marca las 1933, puedo bajar del tren con los ojos cerrados: estoy en Shinjuku.
Shinjuku fue el barrio que nos sirvió de base durante el tiempo que permanecimos en Tokio. Su asombrosamente transitada estación de tren nos recibió a nuestra llegada con puntualidad japonesa (ya nunca volveré a decir británica) y el hotel que reservé por internet, situado a dos minutos andando desde la salida sur, resultó ser ... (more)

Comments
Add a comment