A cuerpo de rey, así es como Bali trata a sus visitantes: ya sea con un masaje a pie de playa o en un descanso en un balneario. Todo es exuberante, desde los placeres de la mesa hasta las compras. Desde una Bintang bién fría (cerveza local) hasta una acalorada noche de clubes, la intensidad del ajetreo la decides tú.