Habían pasado quince años desde mi primer viaje a India, y volví. Necesitaba volver para resolver mis dudas, para averiguar si era una obsesión, para dejar de compararla, aún sin querer, con cada país que iba conociendo, porque ninguno de todos me había dejado como ella esa "herida sin cicatrizar".
Y me encontré otra vez sorteando docenas de vacas que andaban sueltas por Jaipur, saltando por encima de sus excrementos, de los charcos, de las basuras, esquivando a los ... (more)

Comments
Add a comment