(9 Mar 09)

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México se encuentra ubicada frente a la Plaza de la Constitución, mas conocida como El Zócalo. Es también una de las principales obras del arte mexicano y se considera entre las más sobresalientes de todo el arte hispanoamericano. Construida con cantera gris, cuenta con cinco naves y 16 capillas laterales. Está dedicada a la Asunción de la Virgen Maria.

Antes de la llegada de los españoles, el área en donde se encuentra la actual catedral estuvo ocupada por un pequeño templo dedicado a Xipe o quizá por el templo de Quetzalcoatl, un templo dedicado al sol.

Fue Hernán Cortes quien mandó construir una iglesia en el lugar, la cual fue convertida en catedral por Carlos V y el Papa Clemente VII en 1534 y nombrada metropolitana por Paulo III en 1547, pero pronto quedó clara su insuficiencia y Felipe II la mando derribar en 1552. Tuvieron que pasar 19 años para iniciar los trabajos de construcción de la nueva Catedral, cuando el virrey Martín Enriquez de Almansa y el arzobispo Pedro Moya de Contreras colocaron la primera piedra de la actual catedral.

Buena parte de la fachada neoclásica fue realizada por el arquitecto veracruzano José Damian Ortiz de Castro, quien termino de construir las torres, parte de la cúpula y obras al interior. Luego de su muerte, fue el arquitecto valenciano Manuel Tolsá quien en 1793 recibe el encargo de finalizar las obras, que no concluyen sino hasta 1813.

En la fachada se puede apreciar tres relieves en mármol blanco. El del centro representa la Asunción de la Virgen María, al lado izquierdo se muestra la entrega de las llaves del Cielo a San Pedro y el de la derecha, la Barca de la Iglesia. Sobre el reloj se encuentran tres figuras que representan la Fe, la Esperanza y la Caridad. La Fe sostiene una cruz, la Esperanza un ancla y la Caridad sujeta a dos niños.

Las torres de la Catedral tienen una altura entre 64 y 67 metros y cada una está rematada en forma de campana (Ortiz de Castro, 1788). Entre las dos cuentan con treinta campanas. La mayor de ellas tiene el nombre de Santa María de Guadalupe y pesa trece toneladas. La más antigua, Santa María de la Asunción (también conocida como Doña María), es de 1578.

En el Altar del Perdón, se puede apreciar el retablo obra de Jeronimo de Balbas (1735). El nombre de este Alta se debe a que ahí piden perdón los fieles. El estilo de esta obra es el churrigueresco el cual es muy detallado, todo el acabado está cubierto con hoja de oro.

En el Coro podemos ver un conjunto de sillas fabricadas en una excelente talla de tapincerán. Posee dos niveles de sitiales: el alto para los canónigos y el bajo para los seíses y sochantres. En la parte superior, tiene figuras talladas en medio relieve, de obispos y santos. La sillería fue hecha por Juan de Rojas (1695).

Al centro del coro, entre la reja y la sillería, está un fascistol de caoba, adornado con figuras de marfil, una de las cuales, es un crucifijo que corona toda la obra. Se usa para sostener los libros de canto, y está conformado por tres cuerpos.

La portada del coro y la crujía (el corredor cerrado que va desde es coro hasta presbiterio) fueron hechas con el diseño del pintor Nicolás Rodríguez Juárez bajo la supervisión del sangley Quiauló. La reja del coro es de tumbaga y calain, y fueron estrenadas en 1730. Se fabricó en la ciudad de Macao, China.

En el interior de la cúpula, se presento la Asunción de la Virgen, obra de Rafael Ximeno y Planes (1810), pero esta pintura fue consumida durante el incendio de 1967. La cúpula actual fue realizada por Manuel Tolsá, es de tambor octogonal, levantada al centro del crucero, sobre cuatro columnas y rematada por una linternilla.

La sacristía, es la parte más antigua de la Catedral. En 1626, cuando el virrey Rodrigo Pacheco y Osorio, Marqués de Cerralvo (1624-1635) ordeno la demolición del antiguo templo, la Sacristía fungió hasta 1641 como el lugar para celebrar las misas.

En su interior se puede admirar enormes cuadros de los pintores novohispanos Cristóbal de Villalpando y Juan Correa. Los muebles actuales son del último tercio del siglo XVIII: armarios y cajoneras en madera de bálsamo “que se apegan fielmente a los preceptos que al respecto formuló San Carlos Borromeo”, cardenal y arzobispo de Milán, en sus Instrucciones de la fábrica y del ajuar eclesiásticos de 1577.

En 1957 se cambiaron el piso y la tarima perimetrales de madera por otro pétreo escalonado; se colocó una reja gemela a la de la sala Capitular para vestibular el espacio creándose una antesacristía. Por último, el lienzo de la Virgen de Guadalupe con donante, obra de Francisco Martínez realizada en 1747 que permaneció largo tiempo en el sótano, ahora preside la sala Guadalupana del antiguo edificio de la Curia.

El Altar Mayor de la catedral desapareció en los años cuarenta del siglo XX, hoy existe en su lugar un paramento de alabastro con una cruz rodeada de elementos ornamentales; a su izquierda una imagen de la Virgen de la Asunción. La mesa del Altar fue puesta con motivo del Santo Jubileo del Año 2000, su estilo modernista choca con los estilos virreinales de la Catedral.

El Altar de los Reyes, se encuentra ubicado en el Abside del templo, detrás del Altar Mayor y es obra de Jeronimo de Balbas. Este altar es considerado como la obra cumbre del estilo churrigueresco español o barroco estípite. Es una talla formada por tres calles verticales, dos laterales y una al centro, adornada con los cuadros La Asunción de la Virgen, y La Adoración de los Reyes, del pintor Juan Rodríguez Juárez. además de una serie de esculturas de reyes y reinas canonizados.

Fue realizado en maderas policromados, con pilastras y columnas, follaje, guirnaldas y querubines. El conjunto está estofado, revestido con hoja o lámina de oro y está cerrado por una doble bóveda, y en lo más alto del conjunto, se haya una representación de Dios Padre, presidiendo el magno conjunto.

Las capillas laterales:

Capilla de Nuestra Señora de las Angustias de Granada: Sirve de asiento a la torre más antigua del templo, fue techada entre 1624 y 1627. En su retablo lateral derecho cuenta con una pintura del flamenco Martín de Vos que representa a Tobías y el ángel. Al parecer su retablo principal fue mutilado en el siglo pasado.

Capilla de San Isidro: Conocida también como capilla del Santo Cristo Negro, El Señor del Veneno. También terminada entre 1624 y 1627, comunica internamente a la Catedral con el Sagrario. Cuenta con una portada barroca en cantera gris, obra de Lorenzo Rodríguez.

Capilla de la Inmaculada Concepción: Su bóveda se termino durante el período constructivo de 1624-1648, contó originalmente en su testero con un retablo reticulado, con soportes salomónicos del siglo XVII dedicado a Santa Ana y con 6 tablas de Juan Sánchez Salmerón. El 21 de julio de 1752 el canónigo Joaquín Zorrilla regaló a la capilla una lámpara de plata que fue fundida en 1847. El sacristán mayor, Ventura López, donó un nicho de vidrios azogados, dentro del cual había dos ceras de Agnus y algunas reliquias; más un Santo Niño recostado en una cruz de madera, con dos chapetas de plata sobredorada, además de esmeraldas y perlas finas.

El arzobispo Labastida y Dávalos ordenó la primera remodelación de la capilla, colocando un altar neoclásico de alabastro proveniente de la Hacienda de los Negros en Guadalajara, y que fue compartido con la Capilla de San José. Finalmente reconstruido fue enviado al templo de la Asunción en la colonia Industrial, donde desapareció en 1985.

Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe: Fue techada entre 1653 y 1660, primero fue usada como baptisterio y después como sala de juntas de la archicofradía del Santísimo Sacramento y de la Caridad. Contó con retablos del siglo XVII, entre 1807 y 1809 estos retablos son renovados por José Martínez de los Ríos, con la colaboración de Clemente Terrazas.

Fueron trabajados tres altares: el central continuó dedicado a la Guadalupana, flanqueada por San Joaquín y Santa Ana; el izquierdo dedicado a San Juan Bautista, con sus padres San Zacarías y Santa Isabel; y el derecho que cambió de advocación en 1809, antes con lienzos de Cristo vinculado al Santísimo Sacramento y después dedicado a los jesuitas San Luis Gonzaga, San Estanislao Kostka y San Juan Francisco Regis.

Capilla de Nuestra Señora de La Antigua: Está consagrada a la advocación mariana del mismo nombre y en el retablo principal, neoclásico, obra de Juan de Rojas (1718), hay una copia de la imagen de la Virgen de la Antigua. Bajo la imagen de la virgen hay una escultura sevillana del Niño Jesús, original de la primera mitad del siglo XVII, es conocida popularmente como “El niño cautivo”.

Capilla de San Pedro: La capilla de San Pedro custodia otros dos retablos. El primero y principal está dedicado a honrar la vida del santo apóstol y fue edificado hacia 1670. En él se observan ya los lineamientos del barroco temprano en los que aún se observan elementos manieristas como los relieves de lacería, las ménsulas y los pinjantes. El retablo está formado por tres cuerpos, el último de los cuales se integra al espacio arquitectónico dejando al centro el vano de la ventana. Las pinturas que ahí se observan tratan sobre la vida de San Pedro y en un pasaje se recuerda al apóstol que pidió ser crucificado de cabeza “por no ser digno de morir como su maestro”.

Capilla del Santo Cristo y de las Reliquias: Se construyó entre 1610 y 1615, esta dedicada al Santo Cristo de los Conquistadores y a las reliquias guardadas en los retablos. Las pinturas y esculturas escenifican momentos de la pasión de Cristo y la pasión o tormento de los santos y santas mártires. El retablo de la derecha tiene al centro una Virgen de Guadalupe, de José de Ibarra, además conserva una reliquia del ayate de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. En esta capilla se custodian reliquias de San Vicente de Zaragoza, San Vito, Santa Ursula, San Gelasio, San Vital de Milán, una astilla de la Vera Cruz y una espina de la corona de Jesús.

Capilla de San Felipe de Jesús: Aquí se encuentran los restos de Agustín de Iturbide y el corazón de Anastasio Bustamante. Se puede apreciar una escultura alusiva al primer santo mexicano: San Felipe de Jesús. Ésta obra, a modo de ver de muchos críticos de arte es la escultura estofada, tallada y policromada mejor elaborada de Iberoamérica.

Capilla del Señor del Buen Despacho: Se estrenó el 8 de diciembre de 1648 estuvo dedicada al gremio de los plateros que colocaron en ella dos imágenes de plata maciza, una de la purísima concepción y otra de San Eligio o Eloy. La decoración de toda la capilla es estilo neoclásico pertenece la primera mitad del siglo XIX.

Capilla de Nuestra Señora de la Soledad: Esta dedicada a la Virgen de la Soledad y fue abierta al culto en la segunda mitad del siglo XVII. El retablo principal está formado por dos cuerpos y un remate, en él se aprecian las columnas salomónicas de capitel corintio que separan las entrecalles.

Capilla de San José: Su retablo principal es barroco y tiene en el centro la imagen de San José con el Niño, rodeado de santos. El retablo lateral es una composición de pinturas barrocas, que consiste en El Triunfo de la Fe, La Transfiguración, La circuncisión y La Asunción. Hay un antiguo Ecce homo sedente, llamado popularmente el Señor del cacao.

Capilla de San Cosme y San Damián: El principal retablo está dedicado a honrar a los santos tutelares de la capilla. Consta de dos cuerpos, el remate y tres entrecalles. Es uno de los retablos catedralicios del siglo XVII, fue concebido para albergar pinturas, las cuales exaltan la vida de los santos médicos Cosme y Damian y se deben al pintor Sebastián López Dávalos. Al centro hay un antiguo crucifijo de madera conocido como el Señor de la Salud. Un pequeño retablo lateral está consagrado al nacimiento de Jesús, y proviene del templo franciscano de Zinacatepec.

Capilla de los Ángeles: Sirve de basamento a lo torre occidental, y fue concluida entre 1653 y 1660. Fue destruida por un incendio en 1711 y sustituida por la actual en 1713. Cuenta con unos retablos barrocos con esculturas estofadas y policromadas, obras de Manuel Nava, que representan a los siete arcángeles.

Capilla de las Ánimas: Ubicada fuera de la catedral, data del siglo XVII. Esta capilla sirve hoy día, para los bautizos que se llevan a cabo en la Catedral Primada de México.

Debajo del Altar de los Reyes se encuentra la cripta principal que alberga los restos de los arzobispos que han sido titulares de la Arquidiócesis, desde Fray Juan de Zumarraga hasta el Cardenal Ernesto Corripio y Ahumada. En el centro de la cripta de los Arzobispos hay un cenotafio con la figura de Zumárraga.

El sagrario, de estilo barroco de estípite en su fachada y neoclásico al interior, esta trabajado en cantera gris y tezontle. Tiene dos portadas, una al sur y otra al oriente. Es de planta de cruz latina; sus portadas son de estilo barroco churrigueresco, con pilastras estípite y de forma triangular, obra singular de la arquitectura colonial.