AGOSTO

Apenas hacía un par de horas que había amanecido cuando llegamos a la estación de Hué, pero el sol ya estaba alto y el calor apretaba como si fuera mediodía. Empezamos a recorrer la ciudad y sus palacios hasta que nuestras camisetas quedaron empapadas en sudor una vez más. Nos esperaba un hotel precioso y aprovechamos bien la piscina y la ducha, como siempre. El atardecer nos sorprendió en un mercado enorme, en donde vendían todos sus productos, desde alimentos hasta ropa, sombreros ... (more)