AGOSTO

En los vuelos cortos - que son casi siempre de día y vuelan lo suficientemente bajo - pego la nariz a la ventanilla para no perderme un detalle. Me encanta disfrutar de ese privilegio. Habíamos dejado atrás unas tierras que estaban literalmente sembradas de arroz, dibujando una perfecta geometría verde. Jugaba a pensar que al llegar a la zona de Siam Reap podría reconocer los templos de Angkor a vista de pájaro y me preparé para el espectáculo. Pero todo lo que veían mis ojos ... (more)